Estar en medio de una negociación es como hacer malabarismo con demasiadas pelotas. Y también así se siente organizar vida con hijos y esposo y trabajo y amigos y uno mismo. Es emocionante pero inevitablemente alguna tiene que caer.
Lo malo es que frecuentemente la que se cae es la que implica darse uno mismo su tiempo y ponerse atención. Es la más sencilla de dejar fuera y la que más afecta en el mediano plazo no cuidar.
Tal vez necesito dejar todas las otras guardadas un rato y sólo jugar con una. No es un espectáculo muy impresionante, pero sí el que me hace bien. Además no es para siempre.
