Platiquemos

Sentarme a platicar de cosas que me gustan, a veces es como abrir un dique y no poderlo cerrar. La mitad del problema es escoger un tema y es que, para hablar, el entusiasmo no me falta. Así es alegre juntarse con otras personas, cuando hay tema de conversación. El tiempo (y las botellas) fluyen, hoy se convierte en mañana y uno resulta destrozado pero feliz.

Creo que uno como humano tiene la obligación de alimentarse de información que le parezca interesante. Es la forma más fácil de resultar uno mismo interesante. Así se aporta a la sociedad de la que uno se rodea.

Pero resulta que las personas que más se empeñan en demostrar todo lo que saben, son a las que menos se les acercan. A nadie le parece agradable escuchar a alguien que no se calla.

Me ha costado mucho aprender ese arte de la escucha activa, ésa que está atenta a lo que me quieren contar, mientras aporto con lo (poco o mucho) que sé. Hay muchas otras formas de desahogarse, escribir es la más evidentemente mía.

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