Perder vida

Tengo pocos recuerdos claros de mi infancia. No sé, no retengo muchas imágenes, pero creo que eso es común. Pareciera que no estamos hechos para recordar los primeros años de nuestra existencia. Supongo que debe ser muy desagradable tener muy grabado en la memoria cuando usábamos pañal.

Vemos las fotos en los álbumes que hicieron nuestros papás (si tenemos suerte) y escuchamos las historias que nos cuentan acerca de nosotros mismos. Todo a través del lente del que sí nos retiene como un recuerdo. Así, la primera parte de nuestra vida es un cuento.

Somos mucho de lo que recordamos y parte de trascender y ser nosotros mismos es agarrar esas primeras experiencias y darles una interpretación a la luz de lo que estamos queriendo ser ahora. Aún de adultos, tenemos etapas que borramos de nuestra mente. Es una de las peores consecuencias de una depresión, creo yo. No tener acceso a todo eso que vivimos mientras estábamos lidiando con esa enfermedad. Porque supongo que no todo fue malo y, aunque lo fuera, es nuestro y deberíamos tenerlo. Yo no he estado deprimida, pero sí conozco de cerca a alguien que lo estuvo. Yo sí recuerdo esos dos años. Me sorprende y me da mucha tristeza cuando nos damos cuenta que ese tiempo de vida está perdido para él.

Tal vez eso me hace apreciar hasta lo doloroso. Creo que, después de verlo de cerca, prefiero lo malo que acompaña lo bueno a borrarlo todo. Al final, allí estoy yo y quiero vivirlo, no que me lo cuenten.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.