No tiene nada qué ver

Ni el viento que me despeina

ni el agua que recorre fresca mi garganta

ni el cielo al que se le prenden las estrellas

ni el sol que me envuelve como un manto

ni el sueño interrumpido por las noches

ni mi voz que canta para nadie

ni mi piel que pierde forma sin tus manos

ni mis ojos que se ahogan de no verte.

Nada de eso tiene que ver contigo.

Pero sí.

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