Es fácil no meter la pata. Simplemente toca no hacer nada. Y, aun así, uno se equivoca.
La vida es una eterna posibilidad de cagarla. Y la oportunidad de salir adelante. Aunque el error no sea de uno.
No me gusta equivocarme. Pero sí me gusta seguir avanzando y no detenerme. Hasta la próxima metida de pata.
