Lo que pienso

Me quedo sin palabras para transmitir las imágenes que tengo en mi cerebro. A veces mis ideas me las hago tan complicadas, que pasarlas a algo comprensible se me hace cansado. Veo las cosas como un todo que se pierde a la hora de desmenuzarlo para digerirlo. Pero eso quiere decir que no sirven de nada. Porque yo quiero compartirlas y enseñarlas y discutirlas. Entonces las saco poco a poco y trato de volverlas a armar en el mundo exterior. A veces sí son un todo interesante, otras se pierden en el camino y queda una imagen a medias. Escribir me ayuda, porque estoy hablando conmigo misma y yo sé qué me estoy contando casi siempre. Tener una mente igual de compleja con quién desmenuzarme es lo mejor que me ha pasado. El hecho que me haga explicar mis súbitas conclusiones me obliga a retomar los caminos retorcidos de mi lógica intuitiva y logro llegar al principio. Allí comparo lo que sé, con lo que me invento.

Nuestra mente sabe más de lo que nos imaginamos y lo que pensamos se alimenta de mucho más que sólo ideas conscientes. El hecho de examinar nuestra ideología desapasionadamente, nos ayuda a encontrar nuestra identidad.

Hay muchas cosas en las que creo firmemente sin evidencia dura: en Dios, en la vida más allá de la muerte, en el amor. Pero no lo hago de forma irracional. Otra parte de mi vida está sólidamente asentada en demostraciones científicas. Lo divertido es que, lo que no puedo demostrar es inamovible. Lo segundo está sujeto a nuevos descubrimientos.

El resto es puro producto de mi mente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.