Es importante para mí

Las katas en el karate requieren repetición. Pero no a lo bestia. La repetición de movimientos bien hechos, tantas veces, que se vuelvan parte de la dichosa memoria muscular y ya salgan sin pensarlos, perfectos, todas las veces. Yo no puedo tirar bien una patada directa en mis katas, aunque me pagaran. No sé por qué. Lo pienso y lo visualizo y según yo mejoro. Y le miro la cara al Sempai y ya sé que siempre no.

Tal vez tirar bien una patada no vaya a curar el cáncer. Su lugar en la escala de lo trascendental está bastante abajo. Pero es importante para mí.

Tenemos muchas cosas que nos interesan. Y siempre estamos dejando de hacer algo que nos representa menos satisfacción por algo que valoramos más. Tenemos un límite de tiempo y, yo por lo menos, todavía no hacemos bilocación. También pasa que no siempre podemos trasladarle a otras personas por qué algo nos mueve el tapete.

Lograr entender que, simplemente, tenemos diferentes formas de valorar las cosas, nos facilita el respeto. Debería bastar con un «es importante para mí» para dar el espacio que se necesite, aún si no compartimos el sentimiento.

Como yo con la necedad de tirar bien la bendita patada. Algún día.

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