En la superficie, la comedia y el horror son opuestos. Provocan emociones totalmente diferentes. Pero en el fondo, se disparan por lo mismo: la sorpresa. Algo nos da risa o miedo porque no lo vemos venir. Y si no me creen, piensen por qué les gusta verdaderamente ver películas de miedo: es la adicción a ser maravillado.
Así como esas dos, hay muchas emociones que se traslapan. Supongo que es como las palabras que usan las mismas letras. Hay un número limitado de las segundas, pero casi infinitas maneras de combinarlas. El enojo y la tristeza, la ansiedad y el cansancio…
Parte de uno crecer como persona es poder identificar lo que uno siente y y con eso en mano, salgamos del hoyo. Mejor reírnos por habernos asustado que al revés.
