El dolor del desplazamiento

Ayer pasamos de hacer bromas a afligirnos en menos de 12 horas. De nuevo, nos sentimos impotentes porque no hay deseo humano que pare la ola de lava y arena y ceniza que se tragó pueblos enteros.

Hoy van a haber miles de personas que despertaron en un lugar que no es su casa y que no saben si alguna vez van a volver.

Somos impotentes para detener a la naturaleza. Pero no para ayudar. En todo el país se han habilitado centros de acopio de víveres y otros artículos. Allí es donde podemos hacer algo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.