El cajón de las palabras

Alimentamos el cerebro con lo que percibimos de afuera y lo procesamos para volverlo un producto final con lo que tenemos adentro. Es tanta la simbiosis, que nuestras percepciones de cosas objetivas, son subjetiva, porque no tenemos otra forma de tomarlas que desde nosotros mismos. Emociones y recuerdos y sensaciones. Todo nos dice qué y quiénes somos.

Ser alguien con alta auto percepción sólo sirve para tener un poco más de consciencia del proceso, pero no necesariamente lo hace mejor o más fácil. En donde sí mejoramos es cuando elevamos el nivel de inteligencia emocional. Eso incluye hasta el poder identificar qué estamos sintiendo. Poder nombrar las cosas las hace nuestras y nos da cierto dominio.

La vida está suficientemente fuera de nuestro control como para no poder ponernos nosotros mismos bajo cierto sosiego. Lo que sentimos no podemos evitarlo. Pero sí podemos darle un giro. Atenuar nuestras palabras. Alimentarnos de lo que nos hace bien.

Para mí, aprender a calmar las explosiones de ira implicó aceptar mi incapacidad para aceptarme errores. La empatía comienza desde uno. Aunque seamos la persona que más nos cueste perdonar.

Me gustaría ser perfecta, a veces, luego pienso que qué aburrido y se me pasa.

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