Dos verdades opuestas

Me encanta el orden. Ver estanterías de cosas agrupadas en algún sentido, ya sea por tamaño, o color, o forma, o sabor, lo que sea, me llena de satisfacción. Pero no me desvivo por ponerme a ordenar yo, creo que viviría amargada.

Por el otro lado, me encanta el caos creativo, ese en donde germinan las ideas sin una estructura aparente y de donde salen genialidades cuál Venus de la concha. Pero no puedo vivir en ese modo perennemente, no lograría hacer nada.

La dualidad en la vida, esa que nos hala entre dos extremos, no es difícil cuando es entre algo bueno y algo malo. La cosa se complica cuando es entre dos cosas igualmente buenas. Como dice Roy H. Williams, ¿están en una reunión aburrida? Pregunten qué es más importante, si la justicia o la compasión y siéntense cómodamente con un guacal de poporopos a disfrutar del espectáculo.

La vida nos pone a elegir entre caminos iguales, en direcciones opuestas. Ambos destinos son buenos, pero irreconciliables entre sí. El verdadero genio toma uno y erige puentes que lo comunican con el otro, de acuerdo a la circunstancia.

Yo he aprendido a que, los momentos de inspiración caótica sólo me son posibles si estoy en un ambiente ordenado. Ahora, no me vayan a preguntae si prefiero la compasión a la justicia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.