Conocimiento inservible

Estoy mocosa. De esas congestiones que duelen hasta en la garganta y que no salen. Ya en la acupuntura me pusieron una aguja a cada lado de la nariz. Me he echado Sterimar, hecho masajes en la cara, hasta tomé un par de pastillas en contra de mi usual política. Sigo con la nariz tapada. Y yo sé muy bien por qué: tengo algún sentimiento de tristeza trabado que no he dejado salir.

O sea. Qué hueva pues. Ya no quiero seguir machacando el mismo temita. Pero tampoco me quiero enfermar. Menos aún si me doy cuenta de lo que me está pasando.

Creemos que demostrar emociones de tristeza denota una debilidad de carácter. Nos tragamos las lágrimas. Nos hacemos los valientes. No sé de qué sirve. Tampoco sé muy bien cuál es la utilidad de dejarse llevar por una marea de lágrimas y ahogarse en los recuerdos. ¿Por qué no simplemente puedo saber que estoy triste (un poquito, no mucho) y seguir con mi vida? De algo debería servir conocerse.

Ahorita, en este momento de congestión y mocos y dolor de cara, no me sirve ni para sonarme la nariz. Estoy triste. Y no quiero llorar. Ya. Y ahora me voy a hacer drenaje nasal, que esto no sale solo.

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