Hay situaciones que manejo mal. Y las identifico perfectamente, puedo predecir cómo voy a reaccionar y saber que no me voy a caer bien. Y aun así, hago lo que no debo.
Tenemos botones emocionales que nos detonan más allá de lo que podemos controlar. Cavernas que se formaron por dolores en nuestra crianza que se vuelven parte del paisaje de nuestras vidas. No son bonitas. No se pueden quitar. Son lo que son. Nos queda aprender a aceptarlas y tratar de iluminarlas lo mejor que podamos.
Tengo el botón de la insuficiencia contiguo a la necesidad de quedar bien. Es horrible cuando apacho los dos al mismo tiempo.
