Mucho de lo que tenemos que aprender cuando crecemos es a agrandar el espacio entre lo que sentimos y cómo reaccionamos. Realmente, desde la Ilustración, creemos que nuestros sentimientos son un producto indeseable de nuestra naturaleza. Que todo lo que necesitamos es la mente y separarnos de nuestras emociones. Totalmente erróneo.
La realidad es que experimentamos el mundo a través de nuestros sentidos, lo interpretamos con nuestras emociones y lo abstraemos con la mente. Pero todo, todo, lo necesitamos para vivir. Y nada debe tener preeminencia sobre lo otro. Tiene cada cosa su lugar y su función y sólo somos personas de verdad cuando lo usamos todo.
Me gusta sentir. Aunque me guste más no ser presa de mis impulsos. Y me gusta abrir la brecha que me impide tomar decisiones con cuidado. Quiero vivir lo que que me queda en el aquí, encarnada, sintiendo.
