He estado apática. Y hoy pinté una pared, sin ganas y todo. Es como hacer ejercicio porque toca, no porque uno quiera. O ser amable aunque uno esté enojado. O tener empatía aunque uno esté dolido.
Las cosas que uno hace cuando uno no tiene ganas son las que cuentan. Son las que nos mantienen en la dirección correcta aunque bajemos la velocidad. Son las que nos consuelan. Y son las que no nos dejan alejarnos de lo que nos ha costado alcanzar.
Mañana pinto más. O lavo ropa. O plancho. No tengo ganas de hacer nada, pero no quiero hacer nada.
