Tengo mucho tiempo de no aburrirme. Siempre puedo entretenerme con algo. Y eso me hace sentirme tonta. Porque necesito darle un descanso a los receptores de estímulo de mi mente para que ellos comiencen a crear sus propios entretenimientos.
Es un mal del mundo en el que vivimos, y no soy ni por mucho la primera en decirlo. Pero es interesante darse cuenta cuando uno se da cuenta. Es como si tuviéramos el cerebro topado de cosas, haciendo presión, a reventar. No hay lugar para que nada crezca en un ambiente saturado.
Necesito quitarme distractores. Necesito darme tiempo para estar aburrida. Tal vez estándolo pueda volver a crear algo más que sólo lo indispensable.
