Yo puedo adaptarme a las circunstancias, siempre y cuando esté preparada. Y, yo sé cómo suena eso, pero creo que no es poco común.
Nos movemos entre planificar y adaptar. Entre hacer horarios e improvisaciones. Entre seguir las reglas y romperlas. Pero necesitamos conocerlas y saberlas para poder adaptarlas. Primero hacemos óvalos. La letra que nos salga al final, ya es cuestión nuestra.
Detesto hacer planes sin cumplir. Pero no me molesta saber de antemano que se pueden modificar. Fluir. Pero controlado.
