La vida transcurre entre planes y reacciones. Y lo que las une son decisiones. En las primeras son antes, en las segundas son después. Y lo verdaderamente relevante es cómo nos conservamos en ambas.
Tenemos una capacidad de hacer espacio entre un impulso y nuestra reacción. Mientras más espacio emocional tenemos, mejores decisiones tomamos. Para eso sirve la meditación. Una vida mejor considerada.
No me gusta reaccionar sin consideraciones. Aunque a veces sea necesario tomar decisiones en un instante. Y, allí, es donde hay espacio para creer.
