Tengo que hacer un trámite. Necesitaba ir a poner una denuncia para hacerlo. La puse. La perdí. Estoy re contenta…
Nuestro cerebro tiene la costumbre de poner obstáculos para las cosas que no queremos hacer. Excusas, olvidos, pérdidas. Lo despistado se nos activa ante lo desagradable. La pereza es corolaria del miedo, o la tristeza. Y dejamos para después lo que no queremos hacer nunca.
Pero no tengo excusa. Es un trámite que no puedo seguir postergando. Y, ni modo.
