Quemar puentes

Siempre le dicen a uno que no se deben quemar puentes, porque no se sabe cuándo se va a querer regresar. Como todas las posiciones a medias, me molesta, aún y cuando le miro la utilidad.

Hay cosas en la vida que definitivamente hay que saber dejar atrás y no voltear a ver. Relaciones que sólo nos trajeron dolor, o que simplemente ya no van a ninguna parte. Hábitos que nos enferman y matan. Recuerdos que nos ahogan. Todo eso vale la pena jamás volverlo a visitar.

Sin embargo, creo que la expresión se refiere, no tanto a repetir algo pasado, como a la forma de alejarse de él. Poder reconocer personas, cosas, situaciones por las que uno pasó y hacerlo sin vergüenza, eso creo que es lo valioso de no arrasar todo a nuestro paso. No es el chiste dejar cadáveres en el camino con la excusa de que de todos modos no vamos a volver a pasar por allí.

Quisiera pensar que la gente que me ha conocido, aún que no quiera «estar» conmigo, por lo menos se recuerden con cariño de los momentos que pasamos juntos. Que mi exjefe aún quiera trabajar conmigo es un excelente ejemplo.

Confieso que sí he dinamitado puentes, caminos, senderos, de todo para terminar algunas relaciones. Aunque no es de mis momentos más maduros, ya lo hecho, hecho está. Espero no volver a toparme a los involucrados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.