Proyecciones

Cuando era pequeña, tenía un proyector. Creo que todos los viejos de mi edad vimos uno. Manual, de juguete. Y lo amaba.

Hoy vi un programa en el que a la protagonista la envían a recibir terapia. La psicóloga le habla de la proyección que hace sobre las personas a quienes quiere “salvar”. Igual que la película de mi juguete. Algo que distorsiona la realidad sobre la que se deposita.

Supongo que todos hacemos eso, de una u otra formas. Nadie puede salirse de sí mismo para experimentar el mundo. En ese sentido, todo es subjetivo, siempre. Pero por lo mismo, tal vez uno podría estar mejor sintonizado para no buscarse en el otro. A nadie le gusta estar en la película de alguien más. Ni servir de pared.

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