Hay que hacer algo que nos rete. Tal vez no todos los días, pero sí todas las semanas. Y no para aumentar el cortisol, que ése se me sube solo, gracias. Para sacarle el jugo al pedazo de tiempo que sabemos que tenemos.
¿Que si nunca hemos comido ese plato en un restaurante? Pidámoslo. ¿Que si siempre quise practicar un deporte? Me arriesgo a verme ridícula probando. Total, sólo yo mido hasta dónde aguanto la vergüenza.
La vida ofrece una infinidad de posibilidades con una cantidad limitada de tiempo. Hay que encontrar qué nos gusta. Y eso sólo lo puede uno aprender probando.
