Personalidades Múltiples

Mi papá era un hombre muy difícil de predecir. Un día podía mover todos los muebles de la casa para bailar vals conmigo, otro era un energúmeno gritando porque le hacía falta sal a su comida. Vivir con alguien tan cambiante sirve de entrenamiento para lo inesperado. No digo que haya sido agradable, pero por lo menos no era aburrido.

Muchas personas tienen aspectos de su carácter que podrían ser considerados personalidades distintas. Está el señor que nunc habla con sus hijos, pero que se expande con extraños. Está la mujer que no tiene ojos para ver los defectos de sus amigas, pero que encuentra lo malo de su marido con lupa si es necesario.

Todos nos comportamos diferente en distintas ocasiones, no sólo es normal, sino que es lo indicado. El problema es cambiar nuestra esencia para acomodarnos a otras personas. No voy a saludar con la misma efusión a un extraño que a mi esposo, pero a ninguno de los dos los insultaría. La vulgaridad me molesta igual en amigos que en desconocidos.

La gente que se pierde en otra y cambia por completo, termina en el limbo. No existe. La que torna su personalidad cual camaleón según el color de su humor, no tiene paz a su alrededor.

Una de mis metas es que mis hijos siempre puedan predecir mis reacciones. Y mover los muebles para bailar.

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