Mantener secretos

A veces hay que guardar una información escondida. Puede ser para dar una sorpresa agradable o para resguardar los sentimientos de la otra persona. Todo el mundo lo hace. Con cosas grandes y pequeñas.

Tenemos la capacidad de escoger qué compartir. Es una de las bellezas del lenguaje. Y una de sus desventajas. Porque nunca estamos totalmente seguros de recibir toda la información. Podemos decidir que esto nos obliga a ser completamente desconfiados. Pero así no fluyen las relaciones. Así que es mejor aceptar lo que nos dicen como verídico, pero sin cerrarnos a la posibilidad de que haya algo más.

En lo personal, detesto guardar secretos. Es difícil compaginar información sin que se me salga algo. Pero tampoco me va tan bien siendo totalmente transparente.

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