La verdad de adentro

Cuando se nos escapa un error y sustituimos una palabra por otra, el famoso lapsus, nos revelamos. Si hay alguien que ponga atención se verdad, se puede dar cuenta que en las equivocaciones están nuestros núcleos. Llamar a alguien por otro nombre nos dice en quién estamos pensando, sustituir un verbo por otro lo que queremos hacer, hablar de un lugar distinto en dónde queremos estar.

Si creemos en el más estricto de los psicoanálisis no existen errores, sólo deseos suprimidos que se escapan del subconsciente. Yo no soy tan radical, pero sí sé que mi cerebro funciona hasta a pesar mío y que se fija y hace cosas sin mi permiso. O tal vez mi yo que se da cuenta es el que está fuera del núcleo de toma de decisiones.

Lo mejor de escribir es poder borrar antes de publicar. Lo mejor de hablar es no poder hacerlo. Obliga a mantener un diálogo interior honesto. Y una boca llena de filtros. O decirle a todo el mundo el mismo apodo y ahorrarse momentos incómodos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.