Igual lo voy a usar

Mi mamá tenía una amiga que seguía guardando sus regalos de boda, sin desempacar, quince años más tarde. No los quería gastar, romper, arruinar. Hasta que un día mi mamá le dijo que mejor los usara ella, porque si se moría, le iba a dejar todo nuevo a la potencial repuesto de esposa.

Nunca he olvidado eso y trato de no guardar nada para una “ocasión especial”, porque si no lo uso, para qué lo tengo. Es como las instrucciones de C. S. Lewis para que no le rompan a uno el corazón: guardarlo y no tener ni siquiera un perro de qué encariñarse para que no se rompa nunca. Pero… las cosas todas se desgastan y mejor que cumplan el propósito para el que fueron hechas, aunque terminen en pedazos.

Recordé tanto, tantísimo a mi mamá hoy que estaba reparando un saco que se me rompe casi cada vez que me lo pongo. Me gusta muchísimo y casi, casi no lo quiero usar. Menos mal tengo la voz de mi madre en mi mente. Hoy lo tengo puesto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.