Días intensos

He tenido la dicha de vivir un par de semanas intensas. En una buena manera, porque ya las he vivido otras veces de otra forma y eso no lo quiero repetir. Hoy regreso a una normalidad más tranquila y eso también es bonito.

Uno no sabe qué no sabe. Es el misterio más grande de nuestras vidas porque hay cosas que no podemos ni imaginar. Así que uno se prepara para lo desconocido, consciente que no lo está del todo. Pero sí puede uno ejercitar el músculo de la adaptabilidad. Esa cualidad que le permite a cualquiera salir avante hasta de las peores circunstancias. Implica poder soltar lo que uno ya conoce y estar dispuesto a hacer cosas nuevas. En budismo se llama tener mente de principiante. Ayuda para todo.

La intensidad de estos días ha sido directamente proporcional a lo diferente que fueron. Y que yo los haya disfrutado dependió totalmente de mi disposición de dejar ir mis expectativas. Pero también es riquísimo regresar a lo conocido. La rutina, a mí, me salva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.