Hay tanto qué ver ahora en la tele que cuesta decidirse y termina uno pasando más tiempo escogiendo. Casi me hace extrañar los tiempos de cinco canales.
El problema es que creemos que rodas las decisiones son trascendentales, porque el tiempo nos es finito y desperdiciarlo es pecado. Pero no todo es súper importante. Podemos equivocarnos y buscar algo más en vez de volver a ver algo que ya sabemos que nos gusta.
Por eso escojo casi al azar lo que voy a ver. Lo más que pasa es que no me gusta. Siempre hay más opciones.
