Decir que no

Los domingos digo que sí a toda la comida que se me ponga enfrente. Y siempre me duele la panza. Como hoy, la cabeza también. Quisiera decir que no más. Lo de ser positivo es muy bonito, pero saber negarse es bueno para la salud.

Los límites ayudan a protegerse. Encontrar las cosas no negociables nos hacen, sorprendentemente, más flexibles. Porque sólo las personas que se sienten seguras, se aventuran.

Aprender a decir que no nos permite decir que sí a lo que nos ayuda.

Y ahora quiero pizza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.