Necesito rutina para crear. El hecho de no tener que preocuparme de mi horario me libera para pensar en otras cosas. Quisiera hasta tener uniforme y no pensar qué ponerme. Me quita espacio de decisión.
Tengo amigos que detestan la rutina y necesitan la emoción de lo desconocido para crear. El estímulo de poner atención a cosas distintas les ayuda a no estancarse.
Me ha costado entender que los procesos son distintos y están bien, sobre todo en mis hijos, que viven ahorita con cuartos que se asemejan a zonas de desastre. Cada ser humano viene con necesidades distintas, pero mientras logren sus cometidos sin atropellar a los demás, debería bastarnos.
Y hasta se puede aprender. A veces salgo con gente sin planes y me dejo llevar. Es emocionante, sobre todo porque sé que regreso a mi rutina después.
