Conocer a alguien

Me encanta observar a las personas y hacer conjeturas acerca de sus vidas. Es un excelente ejercicio para escribir. No tanto para conocer a alguien. Para eso, uno tiene que estar atento a lo que le digan y contrastarlo con lo que hacen. Si uno presta suficiente atención, la gente le dice a uno quién es en los detalles más pequeños.

Conocer a alguien, comprenderlo, es muy parecido a quererlo. Rara vez odiamos lo que conocemos. Le tenemos recelo a lo desconocido. Y nos da pereza hacer el esfuerzo por acercarnos a lo incógnito porque requiere intención y apertura a cambiar de opinión. Comprender exige que ejercitemos el verdadero músculo de la empatía que es la imaginación y algunos de nosotros no lo usamos desde la infancia.

La lección importante es diferenciar entre comprender y tolerar. Yo puedo entender a alguien que me haga daño, pero no voy a aceptarlo. Ya llevo demasiado tiempo trabajando esa diferenciación y dándome todo el permiso del mundo para alejarme de lo que no me conviene. Igual, sigo haciendo lo posible por descifrar a los que me rodean. Me sirve para escribir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.