Complementos externos

Ahora, en vez de multivitamínicos, tomo mis suplementos por separado, porque leí en alguna parte que era mejor. Entonces me trago 12 pastillas de un solo por las mañanas, otras 8 al mediodía, 4 en la noche. Sólo acordarme de hacerlo ya es ejercicio para mi mente… Pero resulta que nuestra forma de vida moderna no nos da lo que necesitamos para estar en nuestro estado óptimo y tenemos que meterle una ayuda.

Pero no puede ser una ayuda cualquiera, tiene que ser de buena cualidad, que la absorba eficientemente el cuerpo, en las cantidades correctas y al momento adecuado. O sea, las cosas siempre son menos sencillas de lo que deberían.

Igual que cuando uno necesita ayuda, sobre todo emocional. No se recibe de la misma forma un consejo de parte de alguien con el que uno vive, que de un tercero con autoridad. Los que tenemos hijos sabemos perfectamente bien el «así me lo dijo la maestra y así es»…

Tampoco estamos siempre en el momento correcto para escuchar las cosas. Los berrinches y momentos de confusión son los peores para escuchar palabras sabias.

Claro que uno ya está grandecito y debería poder separar sus propias tormentas de los faros que brillan para guiarlo. Debería. A veces es difícil navegar dentro de la propia mente sin naufragar.

Pero hay ayuda afuera. Para eso tiene uno amigos, familiares sensatos, parejas amorosas y profesionales preparados. Es sólo cuestión de decidirse a usarlos. Y tragarse las pastillas de la incomodidad.

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