Siempre he tenido gatos. Digan lo que digan, son mascotas cariñosas que se pegan con uno. Me siguen por todo el segundo piso, esperan estar conmigo y demuestran de muchas maneras que me quieren. Y ahora también tengo perros. La comunicación es totalmente distinta. No por nada tenemos tanto tiempo de evolucionar juntos. Es más fácil, seguro.
Cuando uno tiene relaciones, hay unas más fáciles de descifrar que otras. Tal vez lo más complicado sea entender la forma que la otra persona nos está demostrando cariño, porque no siempre va a ser como nosotros lo queremos recibir. Que no significa que no exista ese cariño. Sólo hay que saber interpretarlo.
Son bonitos los gatos. Y también los perros, al menos los míos. Y tengo la dicha de entenderlos a ambos.
