Aprovechar los Talentos

Me gusta mucho cantar. Muchísimo. Tal vez ser cantante sea de las pocas cosas que se me quedaron por hacer en esta vida. Canto lo suficientemente bien como para imaginarme parada ante una multitud de gente. Es un sueño un poco difícil de cumplir, no habiendo recibido ni una sola clase de canto, ni haber tenido grupo (más que uno de casualidad en el colegio).

Las habilidades que no se explotan, practican, perfeccionan, sirven para lo mismo que los diamantes en una mina. Ni siquiera podemos decir que sean evidentes. Necesitan accionarse para reconocerse. Por eso resulta muy poca la diferencia entre alguien con un don natural para algo y otro que se esfuerza para hacerlo. Es más, los talentos dan una sensación falsa de superioridad que nos vuelve arrogantes y dejados.

Pocas cosas tan tristes como gente con dones desperdiciados. No es que uno pueda dedicarle tiempo a todo para lo que se tiene habilidad, no alcanzaría la vida. Pero no esforzarse en nada, ésa es una existencia tirada a la basura.

Entre todo lo que tengo que hacer en el día, veo difícil tomar clases de canto. Pero todas las noches tengo un público cautivo de dos personitas que esperan con ilusión que las acueste con sus canciones favoritas. Definitivamente no siento que ese talento esté desperdiciado.

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