Acabo de volver a hacer pepián. La vez pasada quedó bien y ahora mejor. Pero es una de esas cosas que se hacen siguiendo instrucciones, aunque no recetas. Y no siempre queda igual.
Algo así con todo en la vida, hasta las dietas. No siempre son iguales. Tampoco el ejercicio. Menos la maternidad. Hay un norte, una idea de cómo se quiere terminar. Pero no paso por paso. Como una fórmula química. Es más parecido a la alquimia. Con resultados igual de maravillosos.
Hay que poder improvisar. Adaptar. Mejorar. Variaciones sobre un tema reconocible que uno hace nuevo cada vez que se le toca. Me gustan esas instituciones.
