La mejor forma de conocer a alguien es haciendo preguntas. Y poner atención. La gente no sólo responde con lo que dice sino con lo que deja de decir.
Me encanta indagar en los pensamientos de la gente que me interesa y no quedarme con la duda. Me siento mucho menos cómoda cuando me preguntan a mí. No porque tenga algo qué ocultar, pero sí que no sé qué tanto valga la pena ser vulnerable.
Dejarse conocer es exponerse. Habiendo uno expuesto su ser, no queda más que esperar si le parece al otro o no. Y el no, en esas circunstancias, duele mucho. Pero es la única forma de vivir.
