Estoy arreglando mi casa. Pero lo estoy haciendo muy distinto de como lo he hecho antes. En vez de querer hacerlo todo de una sola vez, me he propuesto hacer una cosa al día.
Los proyectos gigantes tienen cronogramas que, aunque no siempre se cumplen, sirven de guía para avanzar. Lo peor que puede pasar no es atrasarse, sino detenerse.
Pues así va mi progreso. En la casa como en la vida. Una cosa al día.
