Detesto cómo me miro en las fotos que me toma otra gente. No me reconozco. Siempre salgo con una sonrisa de psicópata, mal parada, los ojos muy pequeños y me miro gorda. Fatal.
Tengo muy pocas fotos con mi mamá. Y, si a ella le pasaba lo mismo que a mí, lo entiendo. Pero no lo perdono. Quiero más fotos con ella y con mi papá y con mis abuelas. De mi tío Alberto no tengo ni una.
Así que hoy pedí que me tomaran fotos con mis hijos. No me gusta como salgo (ver primer párrafo), pero las tengo. Prefiero una mala foto existente que una buena imaginaria.
