Hay puntos de inflexión en mi vida que puedo recordar y decir: aquí tomé una decisión importante. Es una mera ilusión. Todo el curso de mi vida es un río abriéndose camino hacia el destino que nos espera a todos. Podemos creer que nuestros destinos están trazados. O que podemos dirigirlos a punta de completa voluntad.
Lo cierto es que no tenemos control de las cosas que se nos ponen en el camino. Sólo de qué hacemos con ellas. Allí está nuestro verdadero poder. No hay cosas absolutas y pocas carecen de solución. Siempre hay decisiones excluyentes y las que tomamos determinan qué viene después.
Lo cierto es que hay una persona adecuada en nuestra vida para vivirla: nosotros mismos.
