No es lo mismo

Mi vida es muy parecida a la de cualquiera y aún así, cuando quiero decir “yo sé, a mí ya me pasó”, me muerdo la lengua. Porque nada es igual, porque aunque lo fuera, no nos sirve de nada el concurso de anécdotas y porque es una cosa demasiado egoísta pensar que porque yo ya pasé por una situación, sé lo que hay qué hacer.

Las experiencias semejantes ayudan para que uno pueda empatizar con el otro. Pero no para dar instrucciones. Los seres humanos no somos sólo algoritmos (aunque casi) que se puedan resolver. Somos más complejos. Hasta la misma creencia que lo somos, nos hace distintos. Sí, el hecho de ser “únicos e irrepetibles” es la condición más repetida sobre la existencia. Y eso debería también servirnos para nosotros. Nunca para hacer sentir de menos a alguien.

Que te cuenten su historia. Aunque la hayas escuchado miles de veces. La narrativa tal vez no te sea nueva a ti, pero sí a quien la vive por primera vez. Y nunca es igual.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.