Pagué tenerte, con las grietas
que se abrieron en mi corazón
dejando escapar el torrente
que se desbordó de mis ojos.
Con el peso de tu ausencia
el vacío que cubría mi piel
en vez de tu mano que me daba forma.
Lo pagué con tristeza y desidia
con las ganas que se fueron tras de ti
con tardes de soledad,
noches de insomnio.
Y, aún así, quedé debiendo.
