Una vida plena

A mis ya 47 años, puedo decir que he tenido una vida entretenida. No recuerdo haber estado aburrida ni cuando tuve que guardar cama por mi segundo embarazo. Aunque a veces si describiera un día normal podría parecer rutinario, creo que me refugio en esas rutinas porque estoy plenamente consciente que siempre, siempre, hay cambios que uno no puede prever.

Encontrar la plenitud no es estar atareado, sino ocuparse plenamente (repito la palabra a propósito), de lo que uno está haciendo en ese momento. Todo lo demás no existe. No quiere decir que uno no debe planear, pero sí que uno no debe vivir en el futuro no existente que está imaginando.

Entretenido no es siempre sinónimo de feliz. Creo que hay años enteros que hubiera preferido estar aburrida. Pero no es lo que me tocó. Y ahora puedo aprender mejor a fijarme para aprovechar cada momento. Aunque sea de no hacer mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.