Berenjenas al horno

Hoy las berenjenas al horno me quedaron como me gustan. No es poca cosa eso. Y no es porque yo sea difícil de complacer. Es porque tengo vivo el recuerdo de cómo las hacían en mi casa.

Vivimos con nuestros recuerdos. Creo que es una de esas formas de inmortalidad residual. No nos borramos mientras haya alguien que recuerde nuestra voz. Para algunos, ese espacio es muy breve. Hay otros que se anidan en la memoria colectiva y creemos que los conocemos aún siglos después de su muerte. Todo, lo cercano y lo remoto, es mentira. Una ilusión de nuestra mente. Pero es la naturaleza de nuestra memoria y lo único que tenemos.

Encontré en la comida el sabor de mi casa. Si no sabe igual, no es ni siquiera relevante.

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