Tengo una serie de fotos de un par de viajes que hice en uno de los años más horribles de mi vida. Las fotos son preciosas y vi lo lindo que habían sido.
Reexaminar el pasado, en fotos, en cartas, es revisarlo en el estricto sentido de la palabra. Lo volvemos a ver. Y nada puede verse de nuevo de la misma forma. Cuando logramos pasarle un diferente barniz, hasta la memoria más dolorosa puede suavizarse y dejar que uno tenga una perspectiva más amable.
Esos viajes fueron pesados emocionalmente, pero ya no recuerdo esos sentimientos y sí el sabor de la comida rica, los colores de los cuadros bonitos y el clima lindo que nos acompañó. Dos años después, puedo decir que los disfruté. Gracias por haberme guardado las fotos.
