Cuando uno se enfrenta a una situación nueva, con muchas partes diferentes qué atender, se puede sentir completamente abrumado. Hay demasiadas cosas a qué prestarles atención y cada una afecta el desempeño del todo. Cambiar más de una variable a la vez, es quedarse con la incógnita de qué verdaderamente sirvió para aliviar el problema.
En los pequeños cambios encontramos la diferencia más perdurable. Es igual que pretender bajar las veinticinco libras que nos aumentamos en seis meses, en seis días. Claro que uno quiere soluciones drásticas, pero éstas rara vez perduran y, si no sabemos cómo las logramos, son casi imposibles de replicar.
Me cuesta tanto aceptar que no debo querer arreglarlo todo, al menos no inmediatamente. Es como cuando jugaba Mortal Kombat y agachaba todos los botones a la vez. Ganaba, pero no tengo idea cómo. Una variable a la vez. Aunque cueste.
