Los detalles definen lo grande. De nada sirven gestos heróicos si no se acompañan de lo amable. O una casa gigantesca sin muebles. O una relación de años sin caricias. La comida es mejor con un poco de sal.
A veces creemos que todo funciona de emergencia en emergencia. Cuando lo que mueve la vida es lo cotidiano. Lo tenemos en tan baja estima que hasta decirle rutina es despectivo. Y es precisamente ese convivir diario lo que define si somos felices o no.
Cualquiera encuentra importancia en los momentos estruendosos. Sólo las personas verdaderamente exitosas saben la trascendencia de los momentos que no pasan a la historia.
