Mi mentira favorita sigue siendo “todo va a estar bien”. Porque es una de esas mentiras que, con suficiente tiempo, se convierte en realidad. La mayor parte de cosas tienden a estar bien o a desaparecer o a morir. Y, al final de cuentas, eso lo arregla todo.
No soy particularmente nihilista, al contrario, me gusta la vida y creo que tenemos trascendencia. Pero sí soy pragmática y tiendo a estar satisfecha con lo que tengo en el momento. Al final del día, lo que hay es lo que hay.
Así que, cuando algo me duele, me molesta, me agobia, me miento y espero. Al final, llega a ser verdad.
