Hay muchas formas de pensar de nuevo. Y con “de nuevo” me refiero a ver las cosas desde un punto de vista distinto. La más común es simplemente dejar que pase el tiempo porque uno siempre cambia y eso le altera la percepción. Pero es más satisfactorio cuando se hace de forma consciente y constructiva.
El cerebro es plástico, que es una forma de decir que se puede manipular. Específicamente las conexiones neuronales. Aunque son parte de un sistema mucho más complejo, estas correspondencias instruyen en gran parte la forma en que reaccionamos a los estímulos. Y eso determina hasta nuestra satisfacción total hacia la vida.
En meditación se habla mucho de ver el mundo desde el punto de vista del principiante, tratando de dejar atrás preconcepciones para recibirlo todo como nuevo. Tal vez eso no sea totalmente posible, pero es una manera de pensar que no lo sabemos todo y que vale la pena aproximarse a la vida con la sensación de estar aprendiendo siempre. Con esa disponibilidad de ser asombrados y de progresar. Antes que quedarse estático y que eso nos haga las conexiones, es mejor crecer de nuevo, cada vez que podamos.
