Que duerma el hámster

Anoche me costó dormirme. El hámster que da vueltas en mi cabeza no paraba de sacar pensamientos para examinarlos y rumiarlos. Me tienen despierta cosas a las que ya les encontré una salida, sólo porque aún no la he pasado.

Nuestro cerebro nunca descansa. Dormir sólo nos pone en modo inconsciente, pero las neuronas siguen echando punta. Por algo soñamos. Se puede aprovechar esto y pedirse a uno mismo que encuentre una solución. La cosa es acordarse al día siguiente.

Amanecí con los mismos pensamientos en el fondo de mi plática interna. No se van a callar hasta que tenga la plática externa con quien corresponde. Y eso también me mantiene despierta.

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