Propósitos

Una de mis mejores amigas se burla, no sin razón, de las listas de propósitos de Año Nuevo. Yo miro con desconfianza los “challenges” de los gimnasios y los “eneros secos” de mis cuates. Enero es un excelente mes para cobrar cuotas anuales que no vamos a aprovechar y para empezar agendas que no vamos a llenar.

No es que sea derrotista, es que el hecho de tener que esperar un mes, un día de la semana, una fecha en particular para cambiar, quiere decir que uno no quiere hacerlo en verdad. Las mejores decisiones son las que tomamos y ejecutamos, aunque sean malas. Esperar a que la vida nos dé la campanada de salida no tiene sentido: ya nos la dio cuando nacimos.

Así que, en este nuevo año, seguiré haciendo lo mismo que en el viejo: cambiando cuando sea necesario, aún si eso implica empezar la dieta en viernes.

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